Funciones del Gerente: Dirigir & Controlar (Dejando Trabajar)

¡ Los colaboradores se desempeñan mejor si los dejamos trabajar en paz ! Esta es una fase....mía.

En reiteradas ocasiones los escritores de artículos referimos a algún autor famoso para fundamentar o incrementar la credibilidad de algún pensamiento. Sin embargo, a estas alturas, tanto el lector como quien les escribe tiene autoridad profesional y personal como para realizar muchas afirmaciones y hablar con suficiencia de elllas.

Recordando las enseñanzas de la universidad, tenemos que las clásicas (y vigentes por cierto) funciones de un gerente son: Planear, Organizar, Dirigir y Controlar.  Evidentemente a partir de esa clasificación pues cada uno va por su cuenta empleando el estilo gerencial con el que se encuentra a su paso, con el que se fué formando con los años o con aquel que está acorde a sus valores humanos o personales. Por eso importa aquí reflexionar unos minutos en la manera en la que podemos obtener lo mejor de cada uno de nuestros colaboradores en la etapa de dirigir y controlar las tareas encomendadas. Es bastante frecuente escuchar testimonios de ejecutivos que recién se inician así como de los más experimentados, las dificultades que les ocasionan superiores que una vez definida la labor y todo lo que le rodea, deben padecer o sufrir la sobrecarga de controles, llamadas y pedidos de informes intermedios respecto a la tarea en curso.

Aquellos colaboradores que sucumbieron a la costumbre del jefe de turno, con resignación procuran consolar atribuyendo esas conductas al exceso de celo profesional, ansiedad o personalidad detallista. Pero definitivamente es dañina, corroe la moral, afecta el desempeño y en mucho casos, hace que uno mismo o los colaboradores piensen en buscarse otro empleo para trabajar en paz haciendo lo que cada uno sabe hacer. Al consultar con la parte cuestionada, normalmente las explicaciones tiene frases como: Si no presionas lo suficiente la gente se queda atrás. El ojo del amo engorda el ganado o es parte de mi trabajo. Definitivamente si hemos escogido a los colaboradores adecuados, si hemos tomado las providencias de constituir un grupo de trabajo y si por lo tanto, sabemos lo que cada uno es capaz de dar y se ha comprometido a hacerlo, debemos dejar suficiente espacio en medio para que todos hagan su parte. Durante diez años, tuve el privilegio de prestar servicios en una empresa con un directorio que me permitió trabajar de esa manera, lo cual proyectado a mis colaboradores logró excelentes resultados tanto en sentido económico como en sentido personal o humano. Esas actitudes de acecho permanente, esas preguntas o pedido de informes como si no se supiera de lo que estamos hablando o no se recordara lo ya dispuesto son evidencia de poco profesionalismo y de falta de consideración al prójimo. Obligan al colaborador a dejarlo todo por escrito, a asegurarse mediante documentos de las cosas más banales, que en un momento determinado, inclusive pueden llegar a ser insuficientes para dirimir alguna cuestión.


Hemos de establecer reglas claras. De inicio habrá que hacer las preguntas de rigor en cuanto a la comprensión  cabal de la tarea. Podremos revisar habilidades y destrezas de manera previa. En todo caso, de acuerdo a la naturaleza de la labor, podremos establecer controles bien ajustados en término de tiempos, pero siempre, tendremos que cumplirlos y aguardar los resultados. El período de tiempo de controles parciales debe ser racional. Que sentido tiene marcar tiempos donde con seguridad aún no pueda tenerse ninguna información útil. Que sentido tiene que la gente pierda tiempo en armar informes, inclusive hasta distorsionados, con tal de cumplir la exigencia del momento retrasando toda la misión encomendada. La respuesta es, dejemos trabajar a nuestros colaboradores. Es un hábito que debemos desarrollar. Es un hábito del que poco se habla, sin embargo es un problema que padecen muchos. Habrá que asincerarse, comenzar de nuevo, adoptar nuevos estilos, más constructivos e inclusive más sabios. Posiblemente, algunos lectores ubiquen esta cuestión en las de sentido común (por cierto no siempre el más común de los sentidos). Precisamente estas cuestiones son las que hacen el día a día y las que construyen mejores y mayores resultados a la hora de hacer cuentas y evaluar el desempeño tanto de los colaboradores como de los gerentes.

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