La cultura organizacional como identidad corporativa

Uno de los temas que mayor interés está sucitando en los lectores de este blog es la cultura organizacional. Evidentemente esa manera de "ser" que cada organización tiene y que proyecta, día a día en sus actividades habituales es un tópico sumamente complejo y aglutinador de distintos aspectos que hemos estudiado en la univesidad o que con la experiencia, hemos tenido que saber interpretar y asimilar.

Como señalan muchos autores, la cultura organizacional es como la personalidad de los individuos. Precisamente, si seguimos esa línea de caracterización, tendremos que entender que sus fundadores y directorio, antiguos gerentes generales y, por su puesto, los que actualmente están en funciones imprimen una buena parte de las características que hacen a la identidad de la organización.

En este sentido vemos que las empresas invierten millones en la moneda que querramos utilizar, para proyectar una imágen. También hay un continuo esfuerzo no solo publicitario sino a través de "formalidades" de escritorio para comunicar: Estimado público y toda la comunidad, nosotros somos así ! Ahora bien, verdaderamente la comunidad sacará sus propias conclusiones, no solo con aquellas bonitas imágenes y frases armadas sino con los resultados que obtenga de distintas situaciones que la vinculen a ellas. Hemos de comprender que las respuesta a la comunidad en lo que se refiere a productos y servicios es solo un aspecto de la cultura organizacional.

La cultura organizacional se nuestra de manera inconfundiblde en el trato con los proveedores. También lógicamente se muestra en el trato hacia los trabajadores, especialmente en el trato cotidiano y las distintas formas de remuneración. No se trata aquí de hostilidad o benevolencia. Abarca el fondo y la forma y el sitio donde ubicamos las situaciones en las prioridades y/o en los presupuestos y planes para el futuro.


Tal vez la palabra más apropiada en estos momentos pueda ser "coherencia". Hemos de analizar permamentemente el qué y el como se hacen las cosas en nuestras organizaciones. A medida que las empresas crecen, se incorporan distintos tipos de personas. Generalmente dada la urgencia o necesidad, centramos nuestra mira en los aspectos técnicos, de experiencia y de formación intelectual de los candidatos. Sin embargo no le damos la misma prioridad a otros aspectos de la personalidad y, cuando se los damos, apelamos a los "casilleros psicológicos" manejados por los especialistas que en una o dos entrevistas nos tipifican, dejandonos dentro o fuera, arriba o abajo, con aumento o sin aumento, para bien o para mal de quien le pese. Pues esos contratados, gracias a haber pasado las pruebas de conejillo de indias que les presentaron, son los que luego sumarán sus manifestaciones de personalidad, al conjunto características que hacen a la cultura organizacional.

En este sentido, me viene a la mente el fundador de una tradicional tienda que hasta los últimos años de su vida, a pesar que ya sus hijos y gerentes profesionales manejaban su negocio, no cesaba en recorrer las distintas secciones de semejante emporio, preguntando, observando, conversando con clientes y empleados y señalando detalles para tener en cuenta o corregir. Muchas veces escuchamos cuando "Juan Pueblo" se manifiesta diciendo..."La empresa ya no es la misma que cuando vivía don Pedro...." De manera clara,  está marcando una diferencia en el estilo, trato, forma de hacerse las cosas, en otras palabras cultura organizacional que se tenía antes y ahora.

Entonces, aunque el tema sea inagotable, debemos analizar como es hoy la organización y si sus "buenas o malas maneras" de ser y hacer las cosas son como queremos que sean. De una vez por todas tenemos que esforzarnos por reconocer la manera en que nos ven desde afuera y estar dispuestos a modificar normas, procedimientos e inclusive prescindir de personas que influyen negativamente en nuestra identidad corporativa actual. Poco o nada podremos hacer por el pasado, pero si por el presente y el futuro.  Salir de una identidad mezquina, insensible, ególatra, avara, contaminante, es sumamente dificil y lleva mucho tiempo. A su vez, rápidamente se notan los efectos si ante un cambio de gerente general o de directorio, las desiciones tomadas llevan a una percepción negativa hacia nuestra personalidad como organización. Recordemos finalmente, que el peor de los aliados es el temor. No se fácil y lleva tiempo lograr la adhesión de la gente a nuestras ideas y propuestas, sin embargo de este modo se garantizará nuestra supervivencia como organización ya que, hagamos lo que hagamos, lo que nos sacará adelante o nos brindará éxito será precisamente lo que somos y como pensamos cualquiera sea el desafío.